Ian's profileNABOURIAN EL ARGONAUTAPhotosBlogListsMore Tools Help

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    Buscando el Río.

    Por larga y ardua que sea la travesía siempre acabamos llegando a buen puerto. Quizás nuestras velas hayan desaparecido en el punto álgido de la tormenta, quizás nuestro armazón necesite ser reparado, pero siempre nos espera un amarradero dónde asegurar nuestros sueños, donde descansar y confraternizar con los nuevos camaradas que allí nos esperan. Por unos instantes compartiremos las vivencias y la alegría renovada de sentirnos vivos a pesar de todo. Quizás sólo sean un par de horas en las que acariciaremos nuestras almas. Son los encuentros fortuitos, aquellas personas con las que no contábamos encontrarnos pero que dejan una profunda huella. Creo en esos encuentros breves, en la fuerza que de ellos se absorbe. Somos portadores de cientos, miles de personas, porque cada vez que nos hacemos accesibles, cada vez que compartimos inesperadamente con alguien nuestro universo interior, se queda con nosotros un pedazo de esa persona. Somos la suma de todas las experiencias compartidas, de todos los anhelos, y también somos la resta de todas nuestras frustraciones y mezquindades. Es ese el sentimiento final que nos hace sabedores de nuestra soledad compartida. La grandeza de sentirse parte de las sumas y restas nos hace percibir en lo más profundo de nuestro corazón que a pesar del largo camino que iniciamos en solitario, a pesar de los obstáculos que encontramos en el camino, realmente no estamos solos. Todos buscamos la fuente de la vida y cuando la encontramos nos adentramos, luchando contra corriente, en busca de nuestros orígenes. Así es la vida, a la vez complicada y sencilla. Surcamos un mar tumultuoso con una meta en el horizonte: encontrar un día el río que nos dio la vida para así poder completar el viaje.