Ian's profileNABOURIAN EL ARGONAUTAPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    NO ME CONFORMARÉ...

    Me preguntas si soy ángel o diablo, quizás sea las dos cosas a la vez, o ninguna de ellas, o quizás tan sólo sea un pobre diablo.

    La vida se ve muy diferente  cuando tienes a tu alrededor quien te ría las gracias, y te marca el no tener quién te las ría.

    No es fácil mantenerse en silencio en el otro lado y ver que todas las gracias que te ríen son sólo un cúmulo de desgracias bien maquilladas. ¿Si dijera algo, cómo me llamarían, envidioso? Y yo que te creía afortunado por ello, me he dado cuenta de que quizás tenga  la fortuna de ser el artífice de mis propias gracias, de ser yo mismo quien me las ría. Visto así, ¿dónde se encuentra el límite entre la fortuna y el infortunio? Camarada, te recuerdo algo, nada sale gratis y eso que hoy les hace sonreírte tanto, un día se volverá en tu contra. Es peligroso pactar con el diablo sin guardarse un as en la manga.

    El mundo gira, y tú me dices que el Sol sale por el este y se pone en occidente. Y yo me pregunto: ¿por qué no girarlo todo? ¿Por qué no hacer sur del norte y norte del sur?  ¿Por qué no ascendemos a los cielos a Satán y le hacemos probar a los ángeles un poco de infierno? Quizás así no les sería tan fácil estar por encima del bien y  del mal y hacíamos nacer en ellos un poco de empatía.

    No, no me conformo, no acepto dar un sí a cambio de vuestras risas y lisonjas. No creo en vuestras buenas intenciones que dejáis para mañana, mientras os empeñáis en traer prole al mundo para engañarlos diciéndoles que el futuro es suyo. ¿De qué futuro les estáis hablando, lo confundís quizás con vuestro presente? Pero hay que vivir el ahora. ¡Carpe diem, os decís! Cuanta basura disfrazada de manjar ingerís cada día en el banquete de vuestra pseudo vida. Habéis substituido las cadenas por las hipotecas a treinta años y aún así decís que sois libres. Cuando os atrevéis a pensar un poco e ir más allá de lo que se os ha inculcado caéis rápido en la depresión, porque así se cataloga ahora a quién desea algo más. ¿Y aun así osáis decir a los disidentes que están locos? Si es así, benditos los locos, porque ellos quizás si puedan plantearse acariciar la verdadera libertad. Vosotros estáis tan lejos de hacerlo cómo lo está ese Sol que decíais que giraba alrededor de la Tierra, centro del Universo. Esta es una de las tantas “verdades” históricas que habéis escupido por vuestra boca. ¿Qué verdades venís a contarme ahora? ¡Cuánto cambio para que realmente no cambie nada! Ayer tocó la luna y mañana tocará Marte. La cuestión es mirar al cielo mientras otros lanzan la porquería bajo la alfombra.  ¿Os habéis preguntado quién irá a colonizar esos paraísos prometidos cuando la mierda ya no quepa bajo vuestra ignorancia?  La respuesta es obvia ¿no?

    Lo siento camaradas, yo no os voy reír las gracias, no pienso cortejaros ni me dejaré cortejar. Aun disidiendo estoy condenado a permanecer en la misma olla de grillos dónde todos gritan y nadie se escucha, pero como ese caracol rebelde que se resiste a morir cocido en la sopa boba, lucharé con todas mis fuerzas para que me ignoren, ¿y quién sabe? Quizás con un poco de suerte pueda pasar desapercibido para el ojo del cocinero artífice de semejante chapuza y pueda escapar junto a otros disidentes en busca de nosotros mismos, en busca de la libertad…

    TODOS O NINGUNO...

     

    Trece años de amor físico y tangible y otros tantos de amor romántico imaginario me anteceden. Muchos amores frustrados, otros muchos vividos. Noches de lujuria y placer, tardes junto al río de la vida, hablando de todo, hablando de nada, riendo, compartiendo nuestras “mil y una noche”. Habéis pasado por mi vida como yo pasé por la vuestra, algunos por unos días, otros os quedasteis más tiempo, y aun así apenas os llegué a conocer. Hubieron adioses, algún hasta luego y muy pocos hasta mañana. De hecho, que yo recuerde, sólo me ha quedado un hasta mañana, curiosamente, el que fuera mi primer “hola”. ¿Quizás por aquello que dicen de que el amor primaveral es el que más marca? De hecho llegó en verano, pero metáforas aparte, quizás se deba a que fue mi mejor amigo antes que mi mejor pasión, y en ese juego de ir conociéndose surgió el necesitarse, el placer de compartir, por encima del desgaste cruel que nos trae el paso del tiempo, y justo en el segundo antes de que el tedio llegara supimos decir al unísono: ¡ey, hasta mañana!

    Aunque pueda herir alguna susceptibilidad, os he de decir que todos me habéis marcado. Algunos habéis sido como una ola que me ha cubierto de manera apasionada, otros fuisteis como un lago de aguas tranquilas, y alguno llegó como una rápida lluvia de verano, refrescando mi vida y rescatándome de mi aburrimiento por un instante. Llegabais en un instante y desaparecíais igual de rápido, pero aún así, que agradable sensación…

    A todos os he de agradecer no sólo la compañía, sino la soledad compartida, las miradas sin palabras, el placer, la caricia viva de vuestras manos, el amor y el desamor, que en el fondo son lo mismo. Absolutamente todos habéis dejado marca en mi ser treintañero: hubo con quién aprendí a amar los viajes cercanos y distantes, quién me enseño a apreciar un buen plato y un buen vino, quién aun siendo más joven me llevó hasta el Edén de los placeres ocultos, dándome a comer la fruta prohibida. Hubo también quién me obligó a plasmar por escrito mis contradicciones, y a fuerza de preguntarme por qué, me concienció que escribir era mi vida.

    Cuanto camino recorrido, y aunque somos soledades aunadas, que bonito ha sido encontraos en el camino y haberlo compartido con vosotros durante ese instante que ya jamás podrá perderse. Es por ello que os digo: camaradas, todos fuisteis importantes en mi vida. Todos o ninguno…

    RETRATO

    Mariza es una fadista mozambiqueña con unas letras preciosas, concretamente esta me gusta mucho. Pertenece a una canción titulada retrato y expresa muy bien la mirada tierna del amante al amado. ¿Por qué iba a escribir nada si Mariza lo expresa muchísimo mejor que yo?
     

    No teu rosto começa a madrugada.
    Luz abrindo
    De rosa em rosa,
    Transparente e molhada.

    Melodia
    Distante mas segura;
    Irrompendo da terra,
    Quente, redonda, madura.

    Mar imenso,
    Praia deserta, horizontal e calma.
    Sabor agreste.
    Rosto da minha alma.

     

    UNA LUZ EN LA NIEBLA

    Este principio de año, con su falsa piel primaveral me sorprendió en una Nápoles oculta por una mezcla de niebla real y la producida por las explosiones de los incontables petardos que esa noche estallaban. Era una noche de catarsis, de ruido excesivo, de fuego a mi alrededor. Paseaba atónito ante el espectáculo, emocionado, catártico… Incluso llegué a ver como un abeto navideño ardía hasta las raíces. ¿Sería quizás el anuncio oficial de que la paz navideña se acababa?

     Caminando sin rumbo fui a parar a una plaza presidida por una estatua que me llamó poderosamente la atención. No tuve que leer la placa para conocerlo, tuve suficiente con mirarle la cara. Desde su pedestal, un circunspecto y apesadumbrado Dante señalaba el camino hacia el infierno napolitano. Me quedé un buen rato mirándolo hasta que el frío me impulsó a seguir mi paseo sin rumbo. A lo lejos divisé lo que parecían una decena de antorchas, y caminé hasta encontrarme frente a ellas. Hacían la vez de faro, pero no para alejar a posibles víctimas de naufragios, sino para atraer a las almas en pena, a los desheredados y a los huérfanos de alegría. Al entrar en el edificio quedé sobrecogido por la escena que se proyectaba ante mí: más de una cincuentena de personas oraban en silencio, como refugiándose de la locura que se desarrollaba fuera de esos muros. Yo, que jamás fui educado en la fe cristiana descubrí que hay sentimientos que trascienden el hecho cultural. Existen emociones, anhelos, frustraciones que nos unen más allá de nuestras diferencias. Yo que había pasado el resto de mis años nuevos encerrado en hangares con música y aturdimiento alcohólico, ahora me encontraba rodeado de gente con problemas reales, o, gente con fuertes anhelos. Me vi poseído por un sin fin de sensaciones. De repente todas mis contradicciones parecían desvanecerse, y todas mis preguntas parecían obtener respuestas coherentes. Me acerqué a una capilla lateral y encendí varias velas, quizás para sentirme parte de quienes moraban en ese templo, y sorprendentemente mis buenos deseos no fueron para quienes amaba sino para aquellos con quién más conflictos tenía. Quizás fuera una forma sutil e inconsciente de exorcizar mis propios conflictos internos, lo ignoro, pero tan sólo puedo decir que en esos instantes el tiempo pareció desvanecerse y me sentí uno con todos los allí presentes, y el yo descreído, el yo decepcionado, el yo escéptico, desaparecía para hacer surgir al Yo real, más sencillo y desposeído de confusión. Permanecí por unos minutos en ese estado, hasta que una mano se posó sobre mi hombro. Me giré, y la sonrisa amable de mi amigo me obligó a emerger de mi mundo interior.  Al salir a la calle vi. que las explosiones continuaban, pero lejos de sentirme aturdido provocaban en mí una sensación de Fénix. Miré a mi alrededor desde las escaleras del templo y sonreí al dante que me observaba a lo lejos, y por un momento pude entender que no existe cielo sin infierno, y que quizás, a pesar de todo, no estuviera todo tan perdido para mi especie. ¿Quién sabe? A lo mejor sólo necesitábamos unas cuantas antorchas que hicieran la vez de faro para evitar el naufragio y conducirnos con nuestros avatares y nuestras contradicciones hacia nosotros mismos.

    UNA LARGA CARRETERA LLAMADA EMOCIÓN

    Muchas veces nos encontramos en una recta sin final, conduciendo nuestra vida, dejando atrás paisajes desolados, paisajes que pertenecen a pasados remotos y que nos han impulsado hasta ese momento presente. Delante nuestro sólo tenemos kilómetros y kilómetros por descubrir y una naturaleza cambiante que va desde los desiertos más áridos hasta los bosques más frondosos. No podemos llevar demasiado equipaje en nuestro maletero, si acaso alguna que otra decepción, muchos recuerdos condensados, silencios, alguna que otra palabra que nos ha marcado y un sin fin de expectativas e interrogantes. Mientras, en la radio suena un viejo roquero con la voz ronca por el paso de los años, pero con la misma alma adolescente y la irreducible fuerza de sus convicciones intacta. Sólo unas cuantas notas encadenadas nos devuelve la confianza en lo que ha de venir, mientras el aire acaricia nuestra piel en un atardecer que se nos antoja el más hermoso de la historia. Es nuestro momento perfecto en el que logramos vencer la melancolía del día que fenece, y nos acordamos de todo y de todos, porque en ese instante todo y todos moran en ese pequeño ser que se aleja por una carretera camino a ninguna parte. Nos sentimos como pequeños exploradores ante un universo insondable y creemos, quizás con algo de inocencia, que todo es posible, que nada nos está vedado y que con nuestra ansia de descubrir lograremos abrir las puertas que un día nos cerraron. Mientras, el viejo roquero sigue con su voz ronca, colándose en nuestro corazón, abriéndolo, y nos unimos a él con voz sentida: Wake up this morning my house was cold, checked out the furnace she wasn’t burnin’. Went out and hopped in my old Ford. Hit the engine but she ain’t learnin’. We’ve given each other some hard lessons lately. But we ain’t learnin’. We’re the same sad story that’s a fact. One step up and two steps back…”

    En esos cinco minutos que dura la canción, olvidamos todo lo que nos ha llevado hasta esa línea recta y poco nos importa que vendrá después. Mientras las últimas notas se van desvaneciendo, el Sol ya se ha convertido en una moneda incandescente y va desapareciendo en el occidente de nuestro pasado, mientras la luna llena despunta recordándonos  que la noche también será nuestra. Y surge una sonrisa sincera desde lo más profundo de nuestro ser, pues en ese precioso instante del día en que el Sol y la Luna se miran para decirse un “hasta mañana” nosotros Somos y Estamos, a pesar de todo…

     

    Dedicado a un viejo-joven roquero llamado Gabi. Imagino que más de una vez te habrás encontrado en tu moto “camino de ninguna parte”, con el aire acariciándote y tu música sonando en tu mente.

    ¿Dani? Poco te imaginas que esto me lo hayas podido sugerir tú. La noche tiene esas extrañas curiosidades: Alguien a quién apenas conoces te habla de unos tal “Guillemots” y te lo imaginas a la distancia con los ojos brillando…

    …Y de repente en mi compañero inseparable “Toshiba” suena el Boss y, ¡flash! Todo conspira para que esos pensamientos vagos se encadenen y den forma a un sentimiento.