Ian's profileNABOURIAN EL ARGONAUTAPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
MARAVILLOSA CRIATURAQue no nos engañen, somos criaturas maravillosas a la espera de decubrirnos. Somos seres perfectos disfrazados de imperfección, y a pesar de nuestra piel hecha girones por el paso del tiempo, seguimos estando, seguimos respirando en contra de todas las expectativas. ¿Qué son dos millones de años de existencia en la historia del universo? Quizás no sea nada más que apenas tres minutos en un calendario de trescientos sesenta y cinco días, pero aun estando perdidos en un universo infinito, aquello que somos, somos: una firme voluntad irreducible, una fuerza que trasciende y que nos auna un poco más cada día a esa esencia que marcó el inicio.
No son necesarias más palabras, que la música hable por mí...
Muchos mares y rios NO BORRÉ TUS HUELLAS PARA OLVIDARTE...Los antiguos egipcios borraban cualquier rastro de la presencia de sus gobernantes una vez estos habían muerto. La explicación oficial es que con ello intentaban desacreditar la vida anterior al nuevo gobernante. Es decir, ningún período era tan bueno como el del presente. ¿Pero qué sentido tendría esto, a sabiendas de que cuando murieras sucedería lo mismo contigo? Yo creo que la voluntad que los movía a eliminar esas huellas era el hecho de desprenderse del pasado, de dejar marchar y fluir aquello que era inevitable. Creo que realmente amaban a quienes les precedieron, pero sólo borrando sus huellas podían emprender una vida nueva en el otro mundo, sin preocuparse de todo el equipaje que dejaban. A la vez, quienes se quedaban, sufrían una renovación de sus ideales. Yo suelo hacer algo semejante cuando alguien que realmente me importa “falla” o le fallo. Borrar sus huellas anteriores es en el peor de los casos, si esa persona no quiere volverme a ver, como dejarla fluir por el río de la vida. Realmente no es una afrenta, sino que supone un esfuerzo titánico por mi parte. El desapego, el dejar marchar no es fácil, aunque con el tiempo he aprendido a convivir con ese sentimiento, haciéndomelo más llevadero. En el mejor de los casos, si nuestros caminos estaban destinados a seguir paralelos, el borrar las huellas anteriores suponía renovación, mirar al otro con otros ojos (que nunca dejaron de ser tiernos). A quien le cuesta entender (comprensiblemente) mi forma de actuar, sólo puedo decirte: ¿es cobardía? Nunca rehusaré admitir que puedo llegar a ser cobarde, soy demasiado humano para negarlo, pero también subyace el respeto a tu vida y a la vida como concepto. Quizás se trate de algo más sencillo, quizás esta sea la única forma que tengo de demostrar que te amo, dejándote marchar, y al igual que los antiguos egipcios, borrar tus huellas, para hacerla aun más fuerte, y si tengo que caminar sin ti, sentirme en el camino con pasos seguros y renovados. Tú sabrás entenderlo, y al igual que hiciste en tu blog, tampoco diré tu nombre, porque lo respeto mucho. Aunque la distancia, el no podernos mirar a los ojos cuando hablamos nos haya llevado a un distanciamiento y a la incomunicación, lo que hemos sido y lo que somos, somos. Ambos seguimos en el camino, buscando, y ojalá, camarada, la vida nos haga reencontrar en un alto del camino, para sentarnos, y esta vez, sí, mirarnos a los ojos y entendernos con la fuerza que sólo una mirada es capaz de expresar.
(Palikari, Visto de una forma fría, cuando alguien borra tus huellas es que quiere hacer borrón y cuenta nueva. Este no es mi caso, porque las verdaderas huellas no están fuera sino en mi corazón, ya que cuando cierro los ojos te veo. Lo demás son recuerdos. Te amé cuando tus huellas aun estaban presentes, te sigo amando, quizás más serenamente, ahora que las he "borrado"…)
Gracias consecuencia... Gracias providencia... Gracias desilusión... Gracias miedo... Gracias aire que respiro... Gracias esperanza... Gracias silencio... Gracias a ti...
COMO LA LLUVIA FRESCA SOBRE EL SAUCE...Hoy mis pasos perdidos me han llevado desde el puente de las cadenas hasta adentrarme en los bulevares más escondidos de Pest. Me sentía aturdido, como acompañando al sopor que caía sobre la ciudad. He caminado durante un par de horas, divisando aquí y allá las dolorosas huellas de esta hermosa y a la vez desafortunada ciudad. Al doblar una esquina me he visto ante un edificio imponente coronado por dos torres con cúpulas abulbadas verdes y doradas. Las inscripciones hebraicas inspiradas en el Talmut no dejaban duda alguna: estaba ante una gran sinagoga, y aquel debía de haber sido el barrio judio. Me coloqué la preceptiva quipa y entré en el recinto. La música judía me fue acompañando hasta el patio interior de la sinagoga. En una placa sencilla leí que el suelo del jardín había sido utilizado como fosa común para cinco mil personas que murieron en el gheto de frío e inanición durante el invierno de 1944. Lo curioso es que aquel lugar desprendía más vitalidad que dolor. Ante el monumento conmemorativo en forma de sauce de acero, en cada una de cuyas hojas pendía el nombre de cada una de las víctimas que pudo ser reconocida, mirando las piedras que personas anónimas habían colocado sobre él pude imaginar la miseria y la fuerza irreducible que de ella nace. He podido sentir el caos, la contradicción a la que estamos sometidos los humanos, tan solos, tan perdidos. En nuestra ignorancia tememos cuanto desconocemos, e intentamos destruirlo para regenerarnos a nosotros mismos, pero en ese intento lo único que conseguimos es perdernos en la niebla. Eran momentos de comprensión real, momentos en los que pierde importancia el yo y sólo aflora la conciencia del todo. En ese instante sólo me apetecía abrazarme, como intentando abrazar al universo entero, a cada una de las cinco mil almas que moraban en esa fosa común, y que por sí solas eran como cinco mil universos. Permanecí pensativo el resto del día, algo ausente. Y de repente, a eso de las diez y cuarto de la noche, llegó la lluvia y los truenos. Era como si todas las tribulaciones, todos los pensamientos superfluos se precipitaran para luego ser barridos por el agua. Apagué la luz y permanecí a oscuras. Sólo la lluvia precipitándose, sólo los truenos, y tras ellos, el silencio… Termino el relato tal y como a mí me gusta. Sin pretenderlo he conseguido que me abrace ese sentimiento trascendente de aceptación, de comprensión, porque a pesar de todo, en una noche tormentosa en Budapest, aquí estoy…
A todos aquellos que se vieron arrastrados por la locura de unos pocos y el ignominioso silencio de tantos. Estais en cada uno de mis segundos, vivís en cada uno de los átomos que componen mi ser. Gracias...
DESDE EL FUTURO...
Querido amigo, Cuanto tiempo sin saber de ti. Han sido tantas las veces en que quise ponerme en contacto contigo, pero nunca me atreví, hasta ahora… Ya han pasado veinte años desde que te dejara a tu suerte. Tú tenías diecisiete años, y el fuego adolescente luchaba en tu interior. Recuerdo aquellas noches compartidas, noches de sueños infinitos en que todo era posible. Pero luego llegaban las mañanas que nos devolvían a la realidad, a las limitaciones. ¿Recuerdas cuando soñabas que viajabas a través del mundo? Pues bien, pudiste viajar desde el misterioso país de las mil y una noche hasta la fría y apartada Patagonia… En tu futuro las cosas no fueron tan mal como nos imaginábamos. Tienes una bonita casa y eres independiente. En cuanto al amor, no fue tan imposible como pensábamos, pero sí complicado, muy complicado. No desesperes, realmente conocerás el amor, sí, llegará, pero no te diré como ni cuando para no influenciarte. Su anhelo te hará mucho más creativo y fuerte. Sólo te diré algo: sí, existe el amor verdadero. Dentro de nueve años algo te llamará poderosamente la atención desde la estantería de una librería. No dudes, sigue tu impulso, pues ese algo te cambiará la vida. En cuanto a mamá, sigue como siempre, si a caso se ha moderado un poco, supongo que el paso de los años nos va aplacando a todos. Tenemos dos sobrinos algo consentidos, muy al estilo de la época que te tocará vivir. El principal motivo para que me ponga en contacto contigo desde el futuro es para darte un mensaje de aliento. Aunque ahora no puedas entender muchas cosas y desfallezcas cada vez que amanece, ten confianza, no tires la toalla. Refúgiate en tus noches y sobre todo sigue soñando, sigue enviando mensajes al espacio, a todos esos puntos infinitos que comparte tu universo, puesto que realmente existe ese orden que sospechas. Te están escuchando. Pequeño amigo, resiste, merece la pena. Tú aun no lo sabes pero estás en el buen camino. Quizás ahora no puedas entenderme pero del caos surge el orden y de la desesperación nace la alegría. Mi querido amigo, te espera una gran vida y vas a descubrir que existieron miles de ellas mucho antes. Sólo me resta decirte que sigas mirando al universo con esos ojos adolescentes, pues un día entrarán en el futuro hallando en él las respuestas que ahora te son vedadas. Nunca, jamás te he olvidado y nunca te olvidaré, puesto que fue en esa tierna edad en la que descubrí la persona que hoy soy. Gracias por haberme soportado, a pesar de todo aquí estamos. Recibe un tierno abrazo desde el futuro. Aquí y ahora… LA INERCIA DE TODOS LOS TIEMPOSEl tiempo pasa, y aunque todo cambia, cuanto cuesta mudar de costumbre. La inercia de todos los tiempos mora en mí, enquistada, parasitaria, deseosa de salir a flote. Recuerdos vívidos me asaltan. Recuerdos de épocas en que permanecía sentado, viendo pasar la vida de los demás, sin intervenir, sin jugar mi propio rol. Cientos, miles de películas se reproducían en mi interior, pero yo no era el protagonista de ninguna. No, no me conformo. Nunca más… …Nunca más volveré a estar sentado esperando la toma de decisiones de otros protagonistas. No, la implacable negación no me sorprenderá esta vez dormido. Aquí y ahora te miro de frente y te digo que yo sigo mi camino, que me niego a pedir perdón por desear, que me niego a irme de puntillas, sin hacer ruido. Miro hacia atrás y aun puedo divisar, a lo lejos, los barcos amarrados en una cala que creía casi olvidada. Ello significa que el camino andado ha sido menor del que pensaba y que aún queda, afortunadamente, mucho trecho por andar. Muchos han sido los compañeros de viaje, la mayoría casi olvidados, aunque moran en un lugar recóndito de la memoria, unos pocos son recuerdos vívidos y andan por otros caminos. Quizás nos estemos equivocando, quizás y sólo quizás la trascendencia no esté en los cielos sino en las vetustas piedras del camino que más que obstáculos son sabias aliadas, en el propio camino que nos guía hasta nosotros mismos. Hubo de pasar mucho tiempo antes de que decidiera abandonar la seguridad de la cala que me cobijaba, y ahora me digo, ahora os digo que ya no soy el de antes, que aunque me vaya la vida en ello caminaré sin esperar que otros me inviten a seguir unos pasos certeros, pues los caminos, camarada, se comparten libremente. Mis sandalias serán mi medio de locomoción, y la pluma que acabo de encontrar y que he pegado a mi sombrero, encarnará la libertad. A pesar de la inercia de todos los tiempos aquí estoy, en el camino, un poco más viejo y decepcionado, pero en mi interior nace, renovado, el fuego del fénix que me hace ser aquel joven que dejó amarrado su barco para ir en busca de la verdadera libertad… …Sí, ahora más que nunca lo sé, la trascendencia está en el propio camino. Aquí y ahora… UNA LARGA CARRETERA LLAMADA EMOCIONMuchas veces nos encontramos en una recta sin final, conduciendo nuestra vida, dejando atrás paisajes desolados, paisajes que pertenecen a pasados remotos y que nos han impulsado hasta ese momento presente. Delante nuestro sólo tenemos kilómetros y kilómetros por descubrir y una naturaleza cambiante que va desde los desiertos más áridos hasta los bosques más frondosos. No podemos llevar demasiado equipaje en nuestro maletero, si acaso alguna que otra decepción, muchos recuerdos condensados, silencios, alguna que otra palabra que nos ha marcado y un sin fin de expectativas e interrogantes. Mientras, en la radio suena un viejo roquero con la voz ronca por el paso de los años, pero con la misma alma adolescente y la irreducible fuerza de sus convicciones intacta. Sólo unas cuantas notas encadenadas nos devuelve la confianza en lo que ha de venir, mientras el aire acaricia nuestra piel en un atardecer que se nos antoja el más hermoso de la historia. Es nuestro momento perfecto en el que logramos vencer la melancolía del día que fenece, y nos acordamos de todo y de todos, porque en ese instante todo y todos moran en ese pequeño ser que se aleja por una carretera camino a ninguna parte. Nos sentimos como pequeños exploradores ante un universo insondable y creemos, quizás con algo de inocencia, que todo es posible, que nada nos está vedado y que con nuestra ansia de descubrir lograremos abrir las puertas que un día nos cerraron. Mientras, el viejo roquero sigue con su voz ronca, colándose en nuestro corazón, abriéndolo, y nos unimos a él con voz sentida: “Wake up this morning my house was cold, checked out the furnace she wasn’t burnin’. Went out and hopped in my old Ford. Hit the engine but she ain’t learnin’. We’ve given each other some hard lessons lately. But we ain’t learnin’. We’re the same sad story that’s a fact. One step up and two steps back…” En esos cinco minutos que dura la canción, olvidamos todo lo que nos ha llevado hasta esa línea recta y poco nos importa que vendrá después. Mientras las últimas notas se van desvaneciendo, el Sol ya se ha convertido en una moneda incandescente y va desapareciendo en el occidente de nuestro pasado, mientras la luna llena despunta recordándonos que la noche también será nuestra. Y surge una sonrisa sincera desde lo más profundo de nuestro ser, pues en ese precioso instante del día en que el Sol y la Luna se miran para decirse un “hasta mañana” nosotros Somos y Estamos, a pesar de todo… |
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