Ian's profileNABOURIAN EL ARGONAUTAPhotosBlogListsMore Tools Help

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    Podemos...

    Podemos aspirar a más de lo que se nos ha dado, podemos tener mucho más que este todo que resulta ser NADA. Sí, lo podemos ser TODO a cuenta de renunciar a la alienadora masificación.  Más que nunca, la tan cacareada crisis puede llegar a ser una bendición. Hemos estado viviendo en una mentira en la que se nos decía que el sistema era capaz de auto regenerarse, que no había pobres sino descolgados del sistema incapaces de adaptarse. El racismo era una mancha del pasado y abríamos nuestros brazos de par en par a los desheredados, para convertirlos en sujetos civilizados que volverían a sus maltrechas tierras para substituirnos en nuestra misión civilizadora. Un mundo global y feliz había triunfado, por siempre…

    Pero llegaron los moribundos osos polares, flotando en mitad de miles de cáscaras de hielo, los incendios desenfrenados de las masas forestales, el calentamiento y el obscurecimiento global. Y sucedió que en mitad de tanta calamidad apareció el colapso de las economías y el “¿qué habremos hecho para merecer esto?”… ¿Que qué hemos hecho para merecer esto? Vivir sólo pensando en el hoy sin que ello supusiera vivir el instante. Parir y parir no para dejar un legado sino para satisfacer nuestras frustraciones en lugar de encararlas. Esta es la verdad, quizás la que yo siento, subjetiva como cualquier verdad, pero no carente de realidad. A los acontecimientos presentes me remito.

    No nos engañemos. Podemos inyectar cientos de miles de millones de unidades monetarias para que el sistema económico se estabilice, pero lo único que estaremos haciendo será posponer la necesidad de emprender un nuevo camino radicalmente diferente al que hemos llevado hasta ahora. Podemos reunirnos para discutir el cambio climático pero en el fondo estaremos discutiendo el sexo de los ángeles. Cambios climáticos los ha habido siempre y siempre existirán, con o sin nuestra intervención. Podremos hablar de cómo la mano del hombre contribuye a empeorarlo, podremos incluso con un poco de suerte reducir nuestro impacto, pero no pararemos nada de lo que tenga que venir. ¿Qué puede hacer apenas un millón de años de historia humana contra la historia geológica del universo? Lo más sensato sería reconocerlo con toda humildad.

    Pero en todo este caos no estamos solos. Como decía Carl Sagan, estamos hechos del mismo material que las estrellas, y formamos parte del mismo proyecto, venimos del mismo lugar y lo somos todo y a la vez nada. Nuestro destino no está disociado del destino del universo. Si la energía no se crea ni se destruye sino que se transforma, y siendo los seres vivos pura energía, nada indica que tengamos que seguir un destino diferente. Quizás muchos tengamos que quedarnos en el camino pero ese no será nuestro final, otros seguirán el camino hasta conseguir la necesaria transformación.  

    pensamientos ligeros

    Tarde ventosa y calurosa,
    Nat King Cole en la pletina,
    viento y más viento, la puerta abierta, el calor que se cuela,
    el bullicio de la calle, el grrrrrrrr de las impresoras vecinas...
    ¿Trabajo por hacer? Lo dejaremos para más tarde.
    Prohibido fumar, aun así fuman.
    Nat sigue cantando desde la otra dimensión
    y yo lo acompaño con lastimera voz.
    Un teléfono del vecindario no para de sonar,
    no tiene a nadie que lo coja...
    las chicharras cantan a una sola voz extasiadas por el calor.
    El sudor recorre mi nuca hasta chocar con el cuello de la camisa.
    Siento ganas de salir corriendo, aun así me quedo en mi silla.
    Tengo todo el tiempo del mundo, puedo jugar con él, pararlo.
    Puedo ver todo cuanto acontece a mi alrededor,
    puedo ver pasar la vida rozando mis zapatos.
     
     
     
     
       

    Algo sucede...

    Algo sucede bajo el cielo que nos observa desde tiempo inmemorial. Algo se esconde dentro de cada gota que cae del cielo mojando nuestros cuerpos. Algo sucede bajo el arco iris. Algo maravilloso detrás de cada puesta de sol, de cada amanecer. Algo imperturbable en el devenir del tiempo que vio dar el testigo a cientos de generaciones que me precedieron hasta llegar a mí.

    Y nada acabará con nosotros, daremos lugar a otras tantas generaciones, y cuando nuestra semilla se agote, germinarán en otros mundos otras tantas que en su día creímos perdidas. 

    Algo sucede en mi vida cada vez que miro y me miran, cada vez que escucho y me escuchan. Algo sucede cada vez que muero de noche y resucito al llegar el día.

    Sí, algo sucede bajo el cielo que nos cobija, incluso a pesar de la ceguera que nos azota, podemos ver aquello que se nos muestra invisible. Es el espíritu de los tiempos, el mismo que nos acompaña desde el primer instante en que el universo nació.  

    Todo cuanto vemos y no vemos sucede bajo el cielo que nos cobija…

     

     

     

     

      

    SETIEMBRE

    Vuelve setiembre con toda su intensidad. Los días se van acortando, la calor mengua y la naturaleza parece acelerarse, como intentando dilatar las horas para poder sintetizar en un solo mes la bonanza estival. Es una segunda primavera que se estira colándose de puntillas en nuestras vidas. Es el único mes que no es explícito y que sólo da a conocer su belleza a aquellos que escuchan el silencio y que están dispuestos a ver con los ojos del corazón, a aquellos que se alejen del ajetreo post vacacional y se sumergen con todos sus sentidos.

    Durante este mes, el Sol está más alto y al caer la tarde sus rallos tiñen todo el paisaje de un dorado mortecino. Entonces las sombras se alargan como queriéndose escapar del cuerpo. Es la hora dorada en la que puedes sumergirte en tus pensamientos más profundos y en la que los problemas y el tiempo se desvanecen.
    Todo acaba en el ocaso, cuando el Sol se convierte en una inmensa esfera incandescente de tono rojo. Entonces la noche mira de tú a tú al día y la luna emerge dispuesta a recibir el testigo.

     

     

      

    Para ti Josep, porque en el fondo sabes que tu mundo puede ser como esa hora dorada...